La evidencia científica del cambio climático es indiscutible, esto según lo planteado por el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) organización internacional líder sobre el tema del cambio climático. O como lo plantea la EPA (Agencia de Protección del Ambiente de EE.UU.), «El cambio climático está sucediendo» y que «la evidencia es clara».
Cambios estimados en precipitaciones en el mundo para fines del Siglo XXI
El cambio climático se define como un cambio estable y durable en la distribución de los patrones de clima en periodos de tiempo que van desde décadas hasta millones de años. Puede ser un cambio en las condiciones climáticas promedio, o la distribución de eventos en torno a ese promedio (por ejemplo, más o menos eventos climáticos extremos). El cambio climático puede estar limitado a una región específica, como puede abarcar toda la superficie terrestre.
El término, cada vez más, se refiere específicamente al cambio climático causado por la actividad humana, a diferencia de aquellos causados por procesos naturales de la Tierra y el Sistema Solar. En este sentido, especialmente en el contexto de la política ambiental, el término «cambio climático» ha llegado a ser sinónimo de «calentamiento global antropogénico» o «cambio climático antrópico«, es decir, un aumento de las temperaturas por acción de las actividades humanas.
Curva de Keeling: Concentración mensual y tendencia desestacionalizada de dióxido de carbono (CO₂) medida en el Observatorio de Mauna Loa, Hawái (Scripps Institution of Oceanography / NOAA GML, 1958–2024). Los niveles han pasado de unas 280 ppm en la época preindustrial y 315 ppm en 1958 a superar las 426 ppm en la actualidad.
En las revistas científicas, «calentamiento global» se refiere a aumentos de temperaturas superficiales, mientras que «cambio climático» incluye al calentamiento global y todos los otros aspectos sobre los que influyen el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera.
La evidencia se basa en la observación de los aumentos de temperatura del aire y de los océanos, el derretimiento de hielos y glaciares en todo el mundo y el aumento de los niveles de mar de manera global y otras claras señales de cambio.
Hechos indiscutibles:
- Aumento acelerado de la temperatura global: Los diez años más cálidos en el registro instrumental moderno (1850–2024) han ocurrido todos en la última década (2015–2024), con 2024 y 2023 superando todos los registros históricos anteriores. La temperatura media superficial del planeta supera ya en más de +1.28 °C a +1.45 °C el promedio preindustrial (1850–1900), alcanzando en 2024 el umbral anual de +1.50 °C.
Los 10 años más calurosos registrados a nivel global (anomalía respecto a la era preindustrial, según WMO, Copernicus ERA5 y NASA GISS).
- Mayor concentración de CO2 en la atmósfera: El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero de larga permanencia emitido por actividades antropogénicas. Su concentración atmosférica media ha aumentado desde unas 280 ppm en la era preindustrial hasta superar las 426 ppm en 2024 (con picos estacionales superiores a 428 ppm en Mauna Loa), un incremento de más del 50 % que no tiene precedentes en al menos 800,000 años de registros geológicos en testigos de hielo.
Niveles globales de concentración de CO2 en partes por millón en los últimos 800 mil años
El Acuerdo de París y las evaluaciones científicas del IPCC (AR6) han establecido la necesidad crítica de limitar el calentamiento global a 1.5 °C (y muy por debajo de 2 °C) para reducir significativamente los riesgos e impactos del cambio climático.
Para cumplir con esta trayectoria, las emisiones globales netas de gases de efecto invernadero deben reducirse aproximadamente un 43 % para 2030 (respecto a 2019) y alcanzar el cero neto hacia 2050. Las mediciones atmosféricas actuales indican que las concentraciones continúan en aumento, lo que resalta la urgencia de acelerar la transición energética y las políticas de mitigación y descarbonización.

